EL DEPORTE HELÉNICO

 La gimnasia era un elemento característico de la formación del joven griego. Desde la infancia hasta la adolescencia, se practicaban actividades físicas en forma obligatoria y esa práctica es uno de los rasgos dominantes de la vida griega. Dondequiera que se implante el helenismo aparecen gimnasios, siendo estos los centros de mayor importancia en la vida de los helenos, estadios, donde se desarrollaban las principales actividades de los juegos panhelénicos instalaciones deportivas. El deporte, para los griegos, no solo es un entretenimiento apreciado; es una cosa muy seria, que se relaciona con un conjunto de preocupaciones higiénicas y medicinales, éticas y estéticas a la vez.

            La educación física era uno de los aspectos esenciales de la iniciación en la vida civilizada de la educación. De ahí el lugar naturalmente preponderante que ocupa en el programa de la “efebia”, escalón superior de la educación de las clases dominantes. Sin embargo, no parece que estuviese reservada a estos adolescentes ya mayores, ni que éstos la descubriesen en la víspera de su ingreso en la vida adulta.

            Desde la época arcaica, Grecia conoció la existencia de concursos atléticos y, por consiguiente, una educación física para los niños. Se sabe con certeza que los niños en edad secundaria recibían este tipo de formación deportiva: tal es, evidentemente, el caso de Egipto, donde la “efebía” comenzaba a los 14 años. Pero también ocurre lo mismo en otras partes: en Pérgamo nos encontramos con un gimnasio para niños, distinto de los que usaban los adultos, jóvenes y efebos. En algunas ciudades del mundo griego, un “gimnasiarca” especial se ocupaba de ellos y en todas partes se le brindan formas de competencia. Se trata de concursos “municipales” dedicados a la infancia y juventud de la ciudad.

            Esta forma de educación era impartida en Esparta a niñas y jóvenes, en pie de igualdad con los varones. La educación física helenística se dirigía, por tanto, a una clientela tan vasta como variada; más, no parece que en todos los casos la pedagogía estuviese muy diversificada conforme al sexo y a la edad: se nos dice a lo sumo, que los niños eran sometidos a ejercicios más ligeros que los reservados a los efebos; las pruebas deportivas de las jóvenes eran también menos duras que las de los efebos.

            El deporte profesional se fue diferenciando cada vez más del deporte aficionado, y, por consiguiente, del deporte escolar. Tanto en la época arcaica como en la helenística, la educación física fue esencialmente deportiva, dominada por la noble emulación del espíritu de competición: prepara al niño, y luego al adolescente, para intervenir honrosamente en los concursos consagrados a las diversas pruebas de atletismo. Los demás deportes quedan decididamente al margen. Los deportes hípicos eran privilegio de una minoría aristocrática de grandes terratenientes. Y en este mismo medio, la equitación continúa formando parte de la educación juvenil, en un mismo plano con la gimnasia y el ejercicio de las armas.

            El deporte helénico conoce de muchas variedades de juegos con pelotas: la de frontón, la de robar la pelota, la triangular, la pelota “al aire” e inclusive una especie de jockey, que se jugaba con un cayado. Los jóvenes practicaban de ordinario todos estos juegos, conjuntamente con los demás deportes; pero solo a título de diversión. Estos juegos en sí no eran los deportes verdaderos. En ninguna parte figuran en los programas de los Juegos, ni en los grandes Juegos Panhelénicos: Piticos, Istmicos, Nemeos y Juegos Olímpicos Antiguos.

            Los Juegos Olímpicos Antiguos (776 a.C. – 394 d.C.) constituyeron la fiesta deportiva más importante de toda Grecia. El programa de estos Juegos estaba constituido por diferentes pruebas las cuales son muy bien conocidas: carreras, salto, lanzamientos de disco y jabalina, lucha, boxeo (pugilismo), pancracio y carreras de carros y de caballos.

Published in: Sin categoría on mayo 13, 2010 at 12:07 pm  Dejar un comentario  

BIBLIOGRAFÍA

http://www.portalplanetasedna.com.ar/juegos_olimpicos.htm

http://monografias.interbusca.com/deportes/los-juegos-olimpicos-antigua-grecia-7.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos

MARROU, Henry: “Historia de la educación en la antigüedad”, Ed. Akal Universitaria, Madrid, 1985

http://antiqua.gipuzkoakultura.net/pdf/cuerpo.pdf

Published in: Sin categoría on mayo 13, 2010 at 11:55 am  Dejar un comentario  

LAS PRUEBAS DEPORTIVAS EN LAS OLIMPIADAS DE GRECIA

  • Carreras

            La prueba característica, que no solamente goza de preferencias entre todos los diversos tipos de carrera, sino que es también, en cierta medida, la prueba deportiva por excelencia (el vencedor, por ejemplo, daba su nombre a la olimpíada) era la carrera del estadio (Dromos).

            Era la prueba de velocidad y parece haber sido la primera de cuantas se realizaron en los tiempos primitivos. La distancia a recorrer era de seiscientos pies, medida que corresponde a una distancia variable (pues el pie patrón no era el mismo en todas las ciudades) del orden de los 200 metros, aproximadamente: el estadio olímpico tiene 192,27 metros, el de Delfos 177,5 metros, el de Pérgamo 210 (dimensión excepcional).

            Además de la de un solo estadio, se disputaban carreras más largas: la carrera doble, o de dos estadios (Diaulos) , de 385 metros en Olimpia, casi como la nuestra de 400 metros; y la carrera de distancia o fondo, (Dólica), es una de las carreras que más contradicción ha traído pues según el criterio de diferentes autores e historiadores resulta que la distancia de esta carrera pudo haber sido de siete, doce, quince, veinte y hasta veinticuatro recorridos del estadio, aunque es probable que variase de una ciudad a otra.

            El programa de la mayor parte de los juegos incluye también la carrera con armas, en las que los corredores llevaban casco y escudo (desde el año 450 A.C. se corrió sin canilleras de bronce); la distancia variaba según las regiones: 2 estadios en Olimpia y Atenas, 4 en Nemea, y acaso más en Platea (donde las reglas eran particularmente severas: armadura completa). Un tanto al margen del deporte propiamente dicho figura las carreras de antorchas, también muy frecuentes.

  • Salto de longitud.

            El atletismo griego conoce una sola clase de salto: el salto en longitud con impulso, no se practica el salto en altura, ni en profundidad, ni con garrocha; el salto sin impulso se admite únicamente a título de ejercicio preparatorio. En esta prueba la técnica no coincide con la moderna: la carrera es más breve y menos rápida. El atleta se lanza desde un podium fijo (se utilizarían sin duda las instalaciones de la línea de salida del estadio) y cae sobre un piso mullido y aplanado; la prueba sólo era válida cuando las huellas de los pies quedaban nítidamente impresas en el suelo, de modo que se descartaban los resbalones, las caídas, y según parece, la caída con un pie más avanzado que el otro.

            Pero, y eso es lo más importante, el atleta saltaba sosteniendo en las manos sendas halteras de piedra o de bronce, cuya forma era de dos tipos: o bien un sector esférico (ahuecado para facilitar la aprehensión), o bien una masa redondeada con un cabo o mango; su peso podía oscilar entre uno y cinco kilogramos.

            El peso de las halteras servía para reforzar el juego de balanceo de los brazos, muy similar al que hoy realizamos en un salto en longitud sin impulso. 

  • Lanzamiento de disco

            A partir del siglo V A.C. el disco era de bronce y, según parece, más pesado que el actual. Los ejemplares que se conservan varían considerablemente y pertenecen a tipos distintos, que pesan 1,3 Kg., 2,1 Kg., 2,8 kg. , ó 4 kg.

            Probablemente el tipo de disco variaba según los lugares, las épocas (los más ligeros son los más antiguos, del siglo VI A.C.) y las categorías: los niños lanzaban un disco más ligero que el de los adultos El estilo empleado parece haber sido muy distinto del que reinventaron los modernos al establecer este deporte en las primeras olimpíadas modernas en Atenas 1896.

            Mucho se ha discutido al respecto, tanto entre los arqueólogos como en los medios deportivos: se trataba de interpretar correctamente la significación de cierto número de monumentos figurados, vasos pintados, estatuas, el discóbolo parado de Naucidas y, sobre todo, el célebre bronce de Mirón, el cual, por no ser conocido más que a través de copias de mármol, imperfectas y a menudo restauradas burdamente, dio pie con frecuencia a hipótesis descabelladas. La base del lanzamiento no era un círculo, como actualmente, sino un espacio limitado solo por delante y los costados, lo cual daba mayor libertad al atleta.

 

  • Lanzamiento de la jabalina.

            Entre los antiguos, la jabalina no sólo era un objeto deportivo, sino un arma de uso corriente, así en la caza como en la guerra; en las pruebas atléticas, sin embargo, únicamente se tenía en cuenta la distancia alcanzada, siguiendo una dirección ya dada; en la práctica corriente se ejercitaba de otro modo, procurando alcanzar un blanco señalado horizontalmente, sobre el terreno. La jabalina deportiva, larga como el cuerpo humano y gruesa como un dedo, carecía de punta, llevaba lastre en un extremo y era, según parece, extremadamente ligera.

            En cuanto al estilo de lanzamiento, éste difería mucho del que se emplea actualmente: los antiguos, en efecto, usaban un tipo de propulsor de correa de cuero de unos 30 a 45 cm. de largo, atada cerca del centro de gravedad y que daba una o varias vueltas alrededor del fuste, terminando en un nudo donde el lanzador introducía los dedos índice y mayor de la mano lanzadora.

            Como en el caso del disco, el lanzamiento era precedido por un breve impulso y por una torsión general del cuerpo: el torso y la cabeza acompañaban al brazo derecho, que se extendía hacia atrás, por la derecha, a la mayor distancia posible.

  • Lucha, Boxeo y Pancracio.

            Las pruebas anteriormente descriptas y la lucha, a partir de 708 a.C., se combinaban en los concursos para integrar la prueba compleja del pentatlón, destinada en suma a la coronación del atleta completo. La lucha se desarrollaba sobre un piso mullido. Se luchaba en parejas designadas por sorteo. El objetivo era derribar al adversario sin caer uno mismo (de lo contrario se anulaba el golpe). Se disputaban tres asaltos y estaba permitido tomar de brazos, torso y cabeza, no estando permitida la toma de piernas. Las pruebas de lucha eran sumamente populares en Grecia.

            El boxeo llegó a Grecia, tal vez como suponen algunos, ya con ciertas características de organización desde el punto de vista de la competencia, pero sea cierto o no hay una conclusión que no admite controversia: en los Juegos Olímpicos de la antigüedad visitó por primera vez el Boxeo o Pugilato el ropaje atlético, con cierta reglamentación y la misma rudeza y peligros que conlleva el boxeo actual en los medios profesionales.

            Detalles característicos del boxeo dignos de ser recordados son:

  1. Las correas de piel (Usadas hasta finales del siglo V a.C.)
  2. Una especie de guante llamada sphaira.
  3. La ausencia del Ring.
  4. La ausencia de rounds o asaltos (se terminaba la pelea cuando uno de los contendientes levantaba la mano derecha)
  5. No se tenía en cuenta el peso de los peleadores.
  6. La cabeza era la única parte del cuerpo donde se le podía golpear.

 

            Entre otras características que perduran hasta nuestros días: la guardia, era alta, consecuencia de una mejor protección de la cabeza; una marcada posición del “jab” del brazo izquierdo, mientras el derecho parece haber estado reservado, principalmente, para los ganchos, uppercuts, etc.

            En el pancracio, estaba permitido apelar a todos los recursos pero sin guantes ni otros aditamentos y en algunas regiones ni siquiera se permitía a los atletas cubrirse el cuerpo con aceite y arena como en la lucha estilo “orte pale” o en posición vertical, lo que quiere decir que en el pancracio todo dependía del cuerpo del contendiente.

            El pancracio era la combinación de la lucha, boxeo, puntapiés, torceduras de miembros y otros ardites semejantes. Apareció por primera vez en los juegos olímpicos cuando estos ya contaban más de un siglo de existencia: durante la 33 olimpiada, en el año 648.

  • Carreras de carros y de caballos.

            Las pruebas que se celebraban en el hipódromo han sido consideradas como las más emocionantes de los juegos. Pero también eran muy exclusivistas pues no todos podían darse el lujo de criar y mantener caballos con este objeto.

            Era pues un patrimonio, casi exclusivo, de los reyes, tiranos, nobles, o aristócratas. En un principio el mismo dueño del caballo era quien los conducía, pero más tarde se emplearon aurigas profesionales.

            En estas carreras participaban carros tirados por cuatro caballos (cuadrigas) y por dos caballos (vigas). En las carreras de caballos montados por jinetes desnudos, lo más importantes parece que era el propio animal, al extremo que se menciona el caso de un potro que después de haber lanzado a su jinete siguió la carrera y llegó de primero a la meta, habiéndosele otorgado el premio al dueño. Al caballo le erigieron una estatua como era costumbre honrar a los grandes vencedores de los juegos olímpicos.

Published in: Sin categoría on abril 30, 2010 at 8:36 am  Dejar un comentario  

El deporte en la Grecia Antigua

Published in: Sin categoría on abril 28, 2010 at 7:13 am  Dejar un comentario  

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LA ANTIGUEDAD

             En el 776 A.C. se inauguraron los primeros juegos registrados oficialmente, un acontecimiento deportivo tan importante que sirvió de base para medir el tiempo en la antigua Grecia, aunque es probable que la fecha real del origen de los juegos sea mucho más antigua. Desde los más remotos tiempos se había rendido culto a Zeus, el Dios supremo de los griegos, en su viejo altar que había en una colonia situada en la confluencia del Cladeo y el Alfeo. Más tarde, en el siglo V, en el bosque sagrado, el Atlis, descollaban entre los templos el dedicado a Zeus, en cuyo interior se alzaba la monumental estatua de mármol, de trece metros de altura, que representaba al Dios sentado, cubierto con ropas de oro.

            En aquel lugar se originaban las fiestas de Olimpia, embrión de los verdaderos Juegos Olímpicos; aunque es mucha la confusión entre los historiadores y aún entre los mismos griegos antiguos sobre el origen de los mismos. Estas fiestas originales de Olimpia pasaron por numerosas vicisitudes con motivo de las luchas guerreras y las invasiones en el

            Peloponeso. Hubo un periodo de interrupción y más tarde (se dice que en el año 884 a.C.) se produjo la “Tregua Sagrada” entre los reyes Cleóstenes e Iphitos, de Pisa y Elide, respectivamente, reviviéndose los festivales.

            A Olimpia llegaban gentes de las más variadas clases y procedencias; desde todas las Ciudades Estado (Polis) llegaban peregrinos en multitud, visitantes y mercaderes y la campiña se cubría de tiendas y barracas. Numerosos son los personajes de la historia Griega que concurrieron en los juegos, entre otros Herotodo de quien se cuenta que leyó en Olimpia los primeros capítulos de su historia; filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, Anaxágoras, Pitágoras y Diógenes; célebres curanderos y charlatanes como Menecrates de Siracusa; escultores jóvenes y viejos, y por supuesto, Fidias entre ellos; hombres de estado como Filipo de Macedonia y el famoso general ateniense Temístocles, que se presentó en el estadio después de la batalla de Salamina y los espectadores prescindieron de los juegos para aclamar al héroe.

            Durante los días que duraban los juegos, la comarca se consideraba un Estado neutral y se establecía la tregua sagrada que impedía cualquier tipo de guerra. Una leyenda dice que en 1255 a.C. Hércules, el héroe griego, tomó como tarea limpiar los establos de Angias, rey de la Elide, que poseía numerosos animales y cuya suciedad provocaba epidemias en la zona. Para ello desvió el curso del río Alfeo haciéndole pasar por los establos del rey, que así fueron limpiados.

            Augias se negó a pagar lo convenido y Hércules lo mató. Agradecido a Zeus por concederle la victoria, éste decide organizar una fiesta en su honor. En ella se disputa una carrera y la distancia fue determinada por el mismo Hércules, quién midió con 600 de sus pies la longitud de un estadio (192.27 m.). Otra versión indica que estableció las Olimpíadas como una manera de limpiar el pecado de haber matado al rey Augias. Estos juegos fueron despareciendo paulatinamente. En el siglo IX a. C. Iphitos, rey de Elide, consultó a Pitia sobre lo que debía hacer para salvar a su país de la peste y el pillaje de las guerras. Pitia le contestó que debía restablecer los juegos de Olimpia. En el año 884 a.C. Iphitos con Licurgo, rey de Esparta, convinieron restablecer los mismos, declarando que Olimpia sería inviolable durante el desarrollo de los Juegos y que la organizaciónestaría a cargo del reino de Elide. Otra leyenda cuenta que un rey griego tenía una hija muy hermosa y para encontrarle marido estableció que los pretendientes debían ganarle en una carrera de carros. Si perdían, morían atravesados por su jabalina, y así cayeron trece hombres. Por fin, un joven llamado Pelops logró ganar la carrera, la novia y el trono, y en honor a los dioses instituyó las olimpíadas.

            Al acercarse la fecha de los Juegos, precedía a éstos una Tregua Sagrada, verdadera etapa de unidad nacional, proclamada en todo el territorio griego; ésta duraba tres meses y permitía a los peregrinos trasladarse sin riesgos a Olimpia. Los Heraldos de Elide recorrían Grecia proclamando la Tregua

            Sagrada y convocando a todos los ciudadanos libres a los Juegos. Nadie podía entrar con armas a Elide o violar su suelo. Todos los participantes en las pruebas de cualquier clasedebían estar inscriptos con un año de anterioridad, haber jurado cumplir con el reglamento y si no son victoriosos de Olimpiadas precedentes, era necesario que entrenaran con diez meses de antelación y por lo menos uno en el gimnasio de Elis bajo la supervisión de los helanódices (Jueces). Allí eran supervisados y se sometían al régimen de disciplina olímpica. De igual forma el atleta que llagaba tarde, los esclavos, los homicidas, los delincuentes, los que no habían pagado multas y entre otras razones, eran excluidos de los juegos.

            Cuando el período de prueba había pasado, se despedía a los atletas con las siguientes palabras:

            “Hacia Olimpia; id al estadio y mostraos como hombres capaces de vencer; en cuanto al que no esté preparado que vaya donde quiera”. Hasta la celebración numero 77 de estos Juegos, celebrados en el año 472 a. C., la duración de los mismos fue de un día, con la participación de atletas, poetas, músicos pintores, escultores, etc. pero en vista que el programa de pruebas había aumentado considerablemente, se decidió que a partir de los siguientes (468 a. C.) su duración fuera de 5 días. El orden de los eventos todavía es incierto, dado que no siempre eran incluidos los mismos en cada Olimpíada, y algunos se añadían en forma esporádica, pero puede considerarse como prototipo el siguiente programa:

Primer día: Inauguración con solemnidades religiosas en el templo de Zeus, en las que se efectuaban sacrificios de animales siendo los helanódices protagonistas en estos llamados “sacrificios divinos”. Los atletas pronunciaban el juramento de ser libres, de pura raza helénica sin haber cometido nunca crímenes ni actos sacrílegos. Se daban a conocer los competidores y jueces, así como las reglas aplicables recogidas en el reglamento el cual era inviolable. He aquí los preceptos de este reglamento:

  1. Quedan excluidos de los juegos los esclavos y los bárbaros (los bárbaros eran los extranjeros)
  2. Quedan igualmente excluidos los que no han pagado multa, los delincuentes, homicidas, delincuentes y los reincidentes.
  3. Inscribirse con un año de anticipación , haber jurado cumplir el reglamento y si no son victoriosos de olimpíadas anteriores , es necesario que hayan pasado diez meses de entrenamiento , uno de ellos como mínimo en el gimnasio de Elis (
  4. capital de Elide) bajo la supervisión de los helanódices
  5. El atleta que llega retrasado queda fuera de la competición
  6. Prohibición a las mujeres casadas de acudir a los Juegos y de mostrarse en el Alteo , bajo pena de ser arrojadas a un precipicio , (a excepción de la sacerdotisa de Deméter que ocupa un puesto de honor)
  7. Durante las pruebas, los maestros de atletas eran recluidos en un recinto especial completamente desnudos.
  8. Prohibición de matar al adversario o intentar hacerlo.
  9. Prohibición de empujar al contrario fuera de los limites u otro medio ilícito para vencer.
  10. Prohibición de intimidar o sobornar al contrario
  11. Quien pretendiera sobornar o intimidar a los helanódices era apaleado.
  12. Prohibición a los participantes de manifestarse contra el público o los jueces
  13. Cuando un atleta se considere perjudicado por el fallo de los jueces, puede apelar al senado de Olimpia por su cuenta y riesgo; si se demostrase que los árbitros no han procedido de acuerdo a lo establecido en los juramentos previos, serían castigados, pero otro tanto sucedía con el reclamante caso que su apelación careciera de fundamento.

Segundo día: Carreras a pie, lucha, boxeo, pancracio, carreras a caballo para jóvenes.

Tercer día: Carreras a pie, lucha, boxeo, pancracio y carreras con armas para hombre

Cuarto día: Pentatlón, carreras de carros y a caballos.

Quinto día: Procesiones, sacrificios, banquete a triunfadores (Olimpionikes) que eran coronados con ramas de olivo silvestre, cortadas en las márgenes del río Alfeo.

            En los antiguos juegos, realizados cada cuatro años, se disputaban carreras y salto de longitud. Más tarde se incorporaron la lucha, el pentatlón, lanzamientos, etc. Olímpico procede de la palabra latina “Olympias” , voz derivada de “Olimpo” nombre con el que se designaba a la cumbre más alta de una cadena de montañas situada entre Macedonia y Tesalia , al norte de Grecia; en su cumbre adoraban a Zeus , padre de los dioses . La edad de oro de los juegos fue del 460 a.C. hasta 337 a. C., acudiendo a los mismos los mejores atletas del mediterráneo.

            La masiva participación de jóvenes aficionados que sentían su esfuerzo como un servicio a los dioses y a su reino, fue reemplazada paulatinamente por una generación de profesionales, viajeros del deporte, que se dedicaban exclusivamente a ello. Los boxeadores, luchadores y pancracistas eran los más castigados, debido a la brutalidad de las modalidades.

            Grecia comenzó a declinar como potenciamundial en el siglo III a. C. y surgió Roma, que la absorbió en el siglo II a. C. Se perdió poco a poco el espíritu de los aficionados y la atmósfera religiosa del pasado. Los meses prolongados de entrenamiento riguroso que dieron gloria a sus padres, ya no atraían a los jóvenes. Las grandes ciudades comenzaron a contratar atletas profesionales. Muchos eran extranjeros, y según las reglas, no tenían derecho a competir. Los Juegos fueron decayendo hasta que el Emperador cristiano de Roma, Teodosio I el Grande los abolió por completo en el año 394 de nuestra era, un año después de la 293 olimpíada, aduciendo que era un festival pagano. Los juegos morían después de 1200 años de continuidad.

Published in: Sin categoría on abril 26, 2010 at 10:07 pm  Dejar un comentario  

LAS OLIMPIADAS EN GRECIA

La imagen de la victoria

Carrera de caballos

Discóbolo

Lucha

Prueba de pentatlón

Escena de palestra

Published in: Sin categoría on abril 26, 2010 at 9:54 pm  Dejar un comentario  

MONUMENTOS DEPORTIVOS DEL SANTUARIO DE OLIMPIA

               El estadio arcaico (Estadio I), muy simple y todavía sin rampas, se extendía probablemente, en su nivel inferior, a lo largo del terraplén de los tesoros. Su lado menor occidental, donde estaba la meta de llegada, daba sobre el Gran altar de Zeus. A finales del siglo VI o comienzos del V a. C., este estadio fue quizás desplazado ligeramente hacia el este, con la pista en un nivel inferior y las rampas de los lados longitudinales hechas de un modo más regular (Estadio II). Hacia la mitad del siglo V a. C., el estadio fue desplazado de nuevo, 82 m. hacia el este y 7 m. hacia el norte, y se cerró su lado corto occidental (Estadio III). Como han demostrado las excavaciones, el terraplén de este lado corto occidental del estadio fue truncado cuando, en la segunda mitad del siglo IV a. C., se construyó el Pórtico del Eco que disoció definitivamente el santuario del estadio. De esta manera, el estadio que hasta entonces formaba parte del santuario, cambió no sólo de forma, sino también de significdo. Según excavaciones recientes, el Estadio III se remonta a los comienzos del siglo V a. C., mientras que el Estadio II puede situarse en la época arcaica.

(Estadio I)(Estadio II)

(Estadio III)

            Desde entonces, los Juegos se convierten poco a poco en un espectáculo profano. La pista del nuevo estadio tiene una longitud de 212,54 m. y una anchura de aproximadamente 28,50 m.; la distancia entre la línea de salida y la meta es de 192,82 m., en lugar de los 186 m. del estadio clásico. La pista estaba circundada por rampas, pero no había asientos de piedra, excepto unos pocos para las autoridades. De piedra era también la tribuna de los árbitros (Hellanodikoi), en la parte meridional del estadio, frente al altar de Deméter Chamine. El estadio podía contener 45.000 espectadores que se sentaban directamente en el suelo. Durante la época helenística, el estadio fue conectado con el ángulo noroeste del santuario por medio de un estrecho corredor abovedado, la Cripta, que en su extremo occidental terminaba en una puerta monumental con columnas de estilo corintio.

            En el emplazamiento de este estadio clásico tardío, las excavaciones han descubierto numerosos pozos de época arcaica que aseguraban el aprovisionamiento de agua a los millares de espectadores de los Juegos. Cuando en el siglo V se desplazó el estadio, estos pozos fueron cegados. Se enterraron en ellos numerosísimos exvotos de excepcional valor artístico, pertenecientes a la época geométrica, a la arcaica y a la clásica.

          El Hipódromo, de una longitud total de cuatro estadios, (alrededor de 780 metros), no ha sido excavado todavía. Es probable que haya sido destruído por el curso del Alfeo. Durante el periodo clásico adquirió su forma definitiva al sur del estadio y paralelo a él. Entonces se inauguró un nuevo sistema de líneas de salida para las carreras de caballos y carros. La falda de una pequeña colina situada al norte de la pista fue transformada en rampa para los espectadores, mientras que al sur y al oeste construyeron terraplenes. Al oeste, el hipódromo se cerraba con el Pórtico de Agnapto que, lo mismo que el hipódromo, no se ha excavado todavía. La pista del hipódromo tenía forma elíptica, dividida en sentido longitudinal por una barrera de piedra o de madera que medía dos estadios (cerca de 390 metros). Los caballos y los carros corrían alrededor de esta barrera cubriendo así, en cada vuelta completa, la distancia de cuatro estadios.

            Al oeste del Altis, es una zona que estaba destinada al entrenamiento de los atletas, se edificó en el siglo III a. C. la Palestra, destinada al adiestramiento en la lucha, el pugilato y el salto. Tenía una forma casi cuadrada, con un patio porticado sobre el que se abrían los vestuarios, el elaiothesion (donde los atletas se untaban el cuerpo de aceite), el konisterion (donde se espolvoreaban con arena o cenizas), baños y aulas en las que los entrenadores impartían su instrucción.

            Al norte de la Palestra y contiguo a ésta se halla el Gimnasio, edificio rectangular cerrado con un amplio patio central con pórticos a los cuatro lados. Aquí los atletas se ejercitaban en los deportes que exigían espacio. El Gimnasio se remonta al siglo II a. C., mientras que la entrada, en forma de “própilon” corintio anfipróstilo, parece de finales del siglo II a. C.

Published in: Sin categoría on abril 25, 2010 at 11:13 am  Dejar un comentario  

EL “AMOR A LA GLORIA” EN LA ANTIGUA GRECIA

Todas estas técnicas renacerán en la educación de la época clásica, no sin sufrir una evolución en el curso de la cual los elementos más intelectuales se desarrollan en detrimento del elemento guerrero; solo en Esparta conservará este último un lugar de preferencia, sobreviviendo todavía, incluso en la pacífica y cívica Atenas, en el gusto por el deporte, las actividades atléticas y en cierto estilo de vida propiamente viril.

            El “amor a la gloria”, puntal de la ética homérica, hizo que generaciones de guerreros y atletas griegos sacrificaran su vida en la búsqueda de algo superior: el honor, la virtud, el valor ( “areté”).

            El héroe homérico vive y muere para encarnar en su conducta un determinado ideal, una determinada calidad de la existencia. Ahora bien, la gloria, el renombre adquirido entre los valientes, es la medida, el reconocimiento objetivo del valor.

            De ahí ese deseo apasionado de gloria, de ser proclamado el mejor, fuerza el fundamento de esta moral caballeresca. Homero fue el primero en formular, y de él tomaron entusiasmados los Antiguos, esa concepción de la existencia como una contienda deportiva en la que importa resaltar ese ideal agonístico de la vida, uno de los aspectos más significativos del alma griega. El héroe homérico, y a su imagen, el hombre griego, no es realmente feliz si no se valora a sí mismo, si no se afirma como el primero, distinto y superior, dentro de su categoría. Decía Peleo a su hijo Aquiles: ¡ser siempre el mejor y mantenerse superior a los demás!

            El ejemplo de los héroes obsesionó el alma de los griegos y mantuvo muy alto, durante siglos, el espíritu olímpico. Y es en Esparta, merced a su cultura arcaica de formación de guerreros dispuestos a morir por su patria, que encontramos una altísima expresión de actividad deportiva. Conocemos los puestos de honor que se aseguraban los campeones laconios(6) en estas competencias internacionales: la primera victoria espartana conocida data de la olimpíada XV (720 A.C.); entre los años 720 y 576, sobre un total de 81 vencedores olímpicos conocidos, 46 fueron espartanos; en el “estadio”, la prueba más importante, sobre 36 campeones conocidos, 21 fueron espartanos. Estos éxitos obedecían tanto a las cualidades físicas de los atletas, como a los excelentes métodos de sus entrenadores; sabemos por Tucídides que se atribuían a los espartanos dos innovaciones características de la técnica deportiva griega: la desnudez completa del atleta y el uso del aceite como linimento.

            El deporte no estaba reservado exclusivamente a los hombres: el atletismo femenino aparece documentado desde la primera mitad del siglo VI A.C. por encantadoras estatuillas de bronce que representan a jóvenes espartanas en plena carrera. Los cambios políticos y sociales de Esparta a partir del 550 hicieron que se retirara de los Juegos Olímpicos.

Una de las características de la técnica deportiva Griega según Tucídides.

Published in: Sin categoría on abril 24, 2010 at 11:19 am  Dejar un comentario  

EL CUERPO DEL ATLETA EN LA ANTIGUA GRECIA

Atletas son también los modelos humanos del arte de los períodos anterior y posterior a Policleto. El final del arte arcaico, a mediados del siglo VI a.C., está representado por el jinete Rampin (imagen dedicada a Atenea por un joven vencedor en unos juegos deportivos, como indica la rama de roble que corona su cabeza), obra del mismo artista que realizó un hermoso relieve de un discóbolo, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. En la primera mitad del siglo V a.C., ilustran el llamado “estilo severo”, con el que comienza la época clásica, una imagen que representa a un atleta en reposo después de su triunfo, el auriga de Delfos, y otra que capta de manera magistral un momento único en el que todas las fuerzas del cuerpo humano se concentran en el intento de obtener el mejor resultado en la competición, el Discóbolo de Mirón. Y ya en el siglo IV a.C. las enseñanzas de Policleto fueron continuadas y renovadas por Lisipo de Sición, que plasma en su Apoxiómenos (el atleta que con la estrígile limpia su cuerpo del polvo y el sudor de la competición) un tipo humano más delgado y ligero que el propuesto por Policleto, un cuerpo que se hace algo más robusto, pero también más melancólico, en su representación de Agias, un célebre atleta de la primera mitad del siglo V a.C. especialista en el pancracio (combinación de las técnicas de la lucha y el boxeo). A partir de esta época, la representación escultórica del cuerpo humano va ganando en realismo lo que va perdiendo en idealización, y estas nuevas tendencias se documentan bien, como era de esperar, en las representaciones de atletas, que aparecen ahora con los rasgos individuales del rostro bien marcados, como muestra la imagen que el boxeador Sátiro de Élide dedicó en el santuario de Olimpia con ocasión de sus triunfos en los años 332 y 328 a.C. (su autor es probablemente el ateniense Silanión), e incluso los artistas se cuidan ahora de representar de manera mucho más realista las huellas, a veces terribles, que dejaban en el rostro de los boxeadores los “guantes” que se aprecian en los puños del llamado “boxeador de Apolonio”, del siglo I p.C.

            En efecto, el arte griego nos muestra los cuerpos de los atletas en las más variadas actitudes dentro de los gimnasios, las palestras, los estadios y los hipódromos. Los vemos en los momentos previos o posteriores al esfuerzo deportivo, aplicándose el aceite o quitándose con la estrígile la mezcla de polvo y aceite que cubre sus cuerpos tras el ejercicio, recibiendo masajes o vistiéndose para volver a casa. Y los vemos también, naturalmente, entrenando o compitiendo en todas las especialidades deportivas: la carrera pedestre en sus diversas distancias, el salto de longitud, los lanzamientos de disco y jabalina, la lucha, el boxeo y el pancracio, las pruebas hípicas, y también las disciplinas que no se disputaban en los Juegos más importantes, como el remo y la natación o los juegos con pelota. La mirada de los artistas griegos es tan minuciosa y la cantidad de las representaciones que han llegado hasta nosotros tan abundante, que sólo con el testimonio de la pintura y la escultura podríamos conocer, por ejemplo, las técnicas empleadas por los luchadores griegos o reconstruir la secuencia completa de la técnica empleada por los atletas griegos para lanzar el disco o la jabalina.

Published in: Sin categoría on abril 24, 2010 at 11:12 am  Dejar un comentario  
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